Evocando al Monte Fuji…

21 08 2006

Para los que fueron mis fieles lectores en el extinto blog de Travsam Monogatari, seguramente muchos de ustedes recuerdan que el año pasado, mas o menos por estos dias, realice un viaje de varios dias en donde toque dos ciudades y tuve varias anecdotas que contar, como el hecho de vestir como un samurai y el de subir al Monte Fuji.

Lo primero siempre lo recordare por las fotos que conservo (y que espero poner disponibles en cuanto me de un tiempo y pueda recopilar todo el Travsam Monogatari en una pagina web), pero lo segundo a lo mejor no lo conte tal y como yo deseaba, seguramente por lo cansado que habia regresado de tomar un shinkansen de Mishima a Kioto y de ahi un expreso limitado de Kioto a Kanazawa (mas o menos cuatro horas de andar en tren…) con dos dedos gordos adoloridos y una maleta llena de recuerdos.

Aun recuerdo con claridad esos dias del Monte Fuji, invitado por una chica llamada Natsumi Fukui, fui a hospedarme a su casa un domingo de agosto (el 7 de agosto para ser mas precisos), en la calida y costera ciudad de Mishima, prefectura de Shizuoka, no era la primera vez que me detenia en esta ciudad, pues tres semanas antes habia ido con mis compañeros de grupo y el profesor Miyata a conocer las instalaciones de Fujitsu en esta ciudad (donde se presume en primavera tienen una de las vistas mas envidiables del Monte Fuji, pero ese dia del viaje y durante mi estancia en Mishima el clima era nublado :P)

A eso de las 12 del dia me recibio Natsumi, quien lo primero que hizo fue llevarme a comer el almuerzo, probando distintas variedades de sushi, algunos locales. Despues fuimos de compras, consiguiendo todo lo necesario para subir al Monte Fuji, entre accesorios, ropa y comida (bueno no compramos toda la comida ese dia). Despues de ir a una tienda de recuerdos, fui a cenar a la casa de su mama a quien tuve el gusto de conocer.

Esa noche la pase solo en el departamento de Natsumi, ella fue a dormir con su mama.

Al dia siguiente Natsumi y yo fuimos a desayunar y a continuar con el shopping, conociendo por primera vez esas bizarras tiendas de descuento llamadas Don Quijote. Despues de parar a almorzar (fideos chinos), fuimos a la estacion Fuji a recoger a una amiga suya que venia de Nagano y que nos acompañaria en la expedicion.

En la noche fuimos a cenar comida de la region, vaya que es cara la comida, pero bastante suculenta, en mi caso comi tempura, no imagine que a pesar de ser tan cara la comida me dejara con sobrecupo en el estomago. Despues fuimos a comprar algunas cosas mas para la expedicion.

Al dia siguiente los tres salimos hacia la montaña, llegar hasta las faldas de la montaña nos llevo como hora y media, y al principio no podiamos estacionarnos pues unos vehiculos del ejercito americano andaban haciendo maniobras, momento que aprovechamos para comer.

Cuando los soldados se fueron, pudimos estacionar el coche y de ahi prepararnos para la escalada. Pronto dispuse en mi mochila lo que crei necesario, sueter, chamarra, chocolates, panes y agua, una enorme botella de agua que crei seria suficiente (y una botella de te verde).

Empezamos a escalar como a eso de las 11 de la mañana, la escalada fue dura y continua, Natsumi me presto un baston para seguir escalando sin hacer tanto esfuerzo con las manos, ademas me dio unos guantes desechables para poder agarrar el baston y la tierra sin cortarme o astillarme. Su amiga se fue adelante, ella en medio y yo atras.

Al principio, para que se den una idea, era como subir una calle cuesta arriba, pues ya habia senderos trazados (de hecho todo el camino esta trazado) y de ahi que las primeras dos etapas sean tan largas, pero son buenas para calentar el cuerpo, irlo oxigenando y empezar a prepararlo para la subida.

A la una llegamos sin muchas broncas a la septima estacion (la estacion donde empezamos es la quinta, tomando en cuenta que estamos en la quinta a 2 mil metros de altura) deseando que no lloviera (pues el cielo estaba en ratos con muchas nubes) y tras una larga caminada, pero despues de dar el sorbo de agua no te imaginas…

Entre la septima y la octava estacion fue una subida suave, ritmica, facil, aunque ya veia japoneses tomando oxigeno, tambien habia niños que se movian como gatos con garras recien afiladas, se movian a una velocidad tremenda, dejando a los adultos medio apenados, pero como es logico el cansancio los frenaba un poco y sus padres los alcanzaban en minutos.

Tambien fue el trayecto mas largo, pues entre la septima y la octava estacion hay un tramo que se separa por una cabaña a medio camino y de donde comienza la escalada mas intensa, pues el camino semiplano se torna mas rocoso, de ahi uno tiene que realizar pasos mas firmes, usar mas el baston, si el equilibrio traiciona, hay que agarrarse de las cuerdas.

Tambien el aire empieza a sentirse escaso, pese a las fuertes corrientes de viento, uno empieza a ahogarse literalmente y se tiene que detener despues de vencer una o dos rachas de subida, a agarrar aire y seguir escalando, a veces metiendole todo, corazon, sesos, cuerpo y alma a la subida.

A las cinco de la tarde finalmente llegamos a la Novena Estacion, estaba completamente agotado, mareado y sin aire, aparte vi como un americano se rendia metros abajo victima de su adiccion al tabaco y a su gordura (aunque no cabe duda que ahorita yo no podria subir la montaña)…

Natsumi noto mi cansancio, y pese a mis insistencias nos detuvimos en la novena estacion, en cierto modo note un poco frustrada a Natsumi por mi condicion, en el fondo creo que asi fue, pero tambien comprendio rapido que era la primera vez que subia un monte tan alto, aparte solo quedaban 400 metros para subir, yo solo me dije ¿que son 400 metros?

En la posada fue basicamente descansar, pasarse pañuelos humedos para el sudor, ponerse ropa seca y comer lo que teniamos a la mano. El hospedaje arriba era caro, usar el baño costaba 150 yenes y comprar agua costaba 500 yenes la botella de medio litro (y con eso compras dos garrafones de agua aqui), pero mi mente andaba mas centrada en no rendirse.

Y mi temor a rendirme era alto, habia visto un poster de la cima del Monte Fuji, se veia en ese punto una subida bastante dura y hasta senti miedo, pero era mejor descansar, reponer energias y despues intentaria la subida, Natsumi me dijo que hasta donde llegara estaria bien.

Me costo trabajo dormir, fue una noche bastante larga que empezo a las siete cuando todos se fueron a dormir, pero para alguien tan desveladizo como yo a esa hora mis neuronas andan en plena revolucion, por lo que me costo trabajo conciliar el sueño. Pese a eso pude dormir unas horas, aunque me despertaron las constantes llegadas de montañistas y la salida de estos a las dos de la mañana buscando llegar a la cima al amanecer, ademas mi sueter de cuello de tortuga me ahogaba, pero me lo quitaba y significaria una tonelada de frio encima (digamos que andabamos a 3°C).

A las 4 y media me levantaron para contemplar el amanecer, estaba frio pero era impresionante ver como el sol salia de entre las nubes para dar color a un nuevo dia, era claro que ya era hora de que partieramos, y a eso de las cinco y media de la mañana nos encaminamos a la cima.

Subi con mas entusiasmo, con mas energia, hasta con mejor respiracion que el dia anterior, pero tambien mis angustias internas comenzaron a molestarme, especialmente de la decima estacion para arriba, de ese punto estabamos hablando de enfrentar la parte mas escarpada de la montaña, una subida que, mas que el esfuerzo con los pies y apoyarse con el baston era tambien de escalar usando las manos y todo el cuerpo.

En ese punto senti rendirme, pero mire hacia atras y vi lo alto que habia llegado, probablemente eso me pudo haber angustiado, pero tambien me di cuenta que habia pasado un punto realmente dificil en la subida, sabia que no habia punto de retorno, bajar seguramente me hubiera costado una fuerte lesion.

Aparte la gente te echa animos, los japoneses, los extranjeros y sobretodo los niños, ver a los niños tan pequeños subir esos tramos te motivan a no rendirte, a decirte el clasico “si ellos pueden, ¿por que yo no?” y si bien costaba mucho trabajo continue escalando.

A las siete de la mañana vi un portal y dos leones, parecia digno de una pelicula antigua, parecia que todo lo veia en blanco y negro, quiza por lo nublado del clima, pero ahi estaba, era la cima, pronto me abrace con mis amigas, era un logro enorme el que habia hecho, jamas me imagine en la cima del Monte Fuji a 3776 metros sobre el nivel del mar.

Ese momento siempre ha quedado en mi memoria…, saber el esfuerzo que me costo llegar me ha hecho motivarme a pensar que no hay nada imposible, sabia que bajar seria facil, que terminar el proyecto en Kanazawa seria facil, que conseguir un trabajo seria facil, quiza hasta bajar nuevamente de peso seria mas facil que subir nuevamente el Monte y llegar a la cima.

Saludos

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2 responses

23 08 2006
Lucimar

Que padre que hayas tenido la fortuna de poder vivir esa experiencia de subir esa gran montaa donde afrontaste muchos retos principalmente el de tus miedos internos y con ello te superaste a ti mismo, y que bueno que la recuerdes porque cada da implica retos tanto pequeos y grandes que hay que vencer para lograr lo que queremos siempre con la ayuda de Dios.

27 08 2006
Joako

Que padre Travsam, concuerdo con Lucimar… Y espero ver las fotos =D.

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